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Fantasmas y Maldiciones·2/3·3
Photograph of Colosseum

The place

Colosseum

Cómodo: el emperador gladiador

El emperador que bajó a la arena — y cayó en la locura

Roman Imperial Period (180-192 AD)Colosseum

Marco Aurelio, el emperador filósofo cuyas Meditaciones siguen siendo lectura obligada del estoicismo, tuvo un hijo que se convertiría en uno de los gobernantes más perturbados de Roma. Cómodo llegó al trono en el año 180 d.C. con apenas dieciocho años, y durante los doce siguientes arrastró la dignidad del Imperio Romano por la arena ensangrentada del Coliseo.

Desde el principio, a Cómodo le importó muy poco gobernar. Lo que le obsesionaba era el mundo de los gladiadores. Su padre había pasado décadas en las fronteras del Danubio defendiendo Roma; Cómodo abandonó las campañas militares para volver corriendo a la capital y sus espectáculos. Pero mirar no le bastaba. En un acto que horrorizó al Senado, el emperador empezó a combatir él mismo en la arena, a la vista de decenas de miles de espectadores.

Los historiadores antiguos Casio Dion y Herodiano dejaron constancia horrorizada de lo que ocurría. Cómodo peleaba como secutor, un tipo de gladiador con armadura pesada, pero sus combates eran farsas grotescas. A sus rivales les daban armas de plomo o estaño que se doblaban al primer golpe. Ponían ante él a gladiadores heridos y mutilados para que los rematara sin riesgo. Una vez reunió a todos los discapacitados que encontró en Roma, los ató en la arena, les dio esponjas como armas y los mató a golpes vestido de Hércules.

Los senadores, mientras tanto, debían corear: «¡Tú eres el señor, tú eres el primero, el más afortunado! ¡Vencedor eres y vencedor serás!». El que no gritaba con suficiente entusiasmo se jugaba la vida. Como dice el refrán, Dios castiga sin piedra ni palo — pero Cómodo no necesitaba a Dios para castigar. Él era su propio dios, su propio verdugo y su propia audiencia.

Su obsesión con las bestias salvajes era igual de perturbadora. Casio Dion cuenta que Cómodo mató personalmente cien leones en un solo día, cada uno de un solo lanzazo desde una plataforma elevada. Decapitaba avestruces con flechas de punta curvada y luego llevaba las cabezas cortadas hasta donde se sentaban los senadores, agitándolas en silencio ante sus caras: un mensaje clarísimo de que las suyas podían ser las siguientes.

Con el tiempo, sus delirios se desbordaron. Empezó a presentarse como la reencarnación de Hércules, apareciendo en público con una piel de león y un garrote. Renombró Roma como «Colonia Commodiana» y cambió los nombres de los meses, las legiones y hasta el Senado para que llevaran sus títulos. Finalmente anunció que inauguraría el año 193 d.C. saliendo del cuartel de gladiadores vestido como uno de ellos para asumir el cargo de cónsul.

Esa fue la gota que colmó el vaso. La noche del 31 de diciembre del 192 d.C., su círculo más cercano actuó. Su concubina Marcia le envenenó el vino, y cuando el veneno tardó demasiado, enviaron a su compañero de lucha Narciso al baño para estrangularlo. El Senado decretó la damnatio memoriae — la condena de su recuerdo — y ordenó destruir sus estatuas y borrar su nombre de cada inscripción. El hijo del mayor emperador filósofo terminó como la prueba definitiva de que el poder sin virtud es solo locura disfrazada.

Moraleja de la historia

El poder sin virtud se convierte en locura, y la arena que entretiene a un pueblo puede revelar también la depravación de quienes lo gobiernan.

Personajes

E
Emperor Commodus
M
Marcus Aurelius
M
Marcia (concubine)
N
Narcissus (wrestler)
C
Cassius Dio (historian)

Fuente

Cassius Dio, Roman History LXXIII; Herodian, History of the Empire; Historia Augusta, Life of Commodus