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Coronas y Conquistas·3/3·3
Photograph of Abu Simbel

The place

Abu Simbel

El rescate que movió montañas

La historia de cómo 50 países salvaron un templo de 3.200 años

Modern (1964-1968)Abu Simbel

En 1960, Egipto tenía un problema enorme. El presidente Nasser estaba construyendo la presa de Asuán, un proyecto descomunal para controlar las crecidas del Nilo y darle energía al país. Pero la presa iba a crear el lago Nasser, uno de los lagos artificiales más grandes del planeta, inundando 500 kilómetros del valle del Nilo. Decenas de templos milenarios iban a quedar bajo el agua — entre ellos Abu Simbel, dos templos que Ramsés II mandó tallar en la roca hace más de 3.200 años.

La UNESCO hizo algo que nadie había intentado jamás: pidió ayuda al mundo entero. Salven estos templos o desaparecen para siempre. Y el mundo respondió. Cincuenta países, incluidos rivales de la Guerra Fría que no se ponían de acuerdo en nada, enviaron dinero, ingenieros y maquinaria. Suecia, un país sin ningún vínculo con Egipto, se convirtió en uno de los mayores donantes. El coste: unos 40 millones de dólares de la época — más de 360 millones actuales. El rescate arqueológico más caro de la historia.

Y aquí es donde la cosa se pone de locos. Abu Simbel no era un edificio que pudieras desmontar y llevarte. Los templos estaban tallados directamente en un acantilado de arenisca. Así que una empresa sueca llamada VBB propuso un plan descabellado: cortar todo el complejo en 1.036 bloques de entre 20 y 30 toneladas cada uno, subirlos 65 metros y moverlos 200 metros tierra adentro. Después, reconstruirlo todo sobre una colina artificial idéntica al acantilado original.

Las obras empezaron en 1964, con el lago avanzando ya hacia los templos. Los trabajadores levantaron un dique temporal para contener el agua y ganar tiempo. Y ahora viene lo que de verdad impresiona: no podían usar herramientas eléctricas. Las vibraciones habrían agrietado la piedra milenaria. Así que cada corte se hizo a mano, con precisión milimétrica. Cada bloque fue numerado, levantado con grúas y colocado en su posición exacta — el puzle más arriesgado jamás montado.

Dentro de la nueva colina, los ingenieros construyeron una de las cúpulas de hormigón más grandes del mundo para proteger la piedra de la humedad que el lago Nasser traía al desierto. Después moldearon el paisaje hasta que fuera casi indistinguible del terreno original, roca a roca. Alguien caminando hacia Abu Simbel vería prácticamente lo mismo que vieron los súbditos de Ramsés hace más de treinta siglos.

El 22 de septiembre de 1968, Abu Simbel abrió sus puertas en su nueva ubicación. Y los ingenieros habían logrado un último milagro. Dos veces al año, un rayo de sol penetra hasta el fondo del templo e ilumina las estatuas de los dioses — un truco de precisión que los constructores originales diseñaron hace 32 siglos. En la nueva ubicación, esa alineación solar se conservó con apenas un día de diferencia. Dicen que la fe mueve montañas. Aquí, cincuenta países lo demostraron con grúas.

Pero lo más grande que Abu Simbel le dio al mundo no fueron los templos. Fue la prueba de que gente de todos los rincones del planeta podía dejar de lado sus diferencias para salvar algo que nos pertenece a todos. Ese esfuerzo llevó directamente a la Convención del Patrimonio Mundial de 1972, que hoy protege más de 1.100 lugares. Desde Machu Picchu hasta la Gran Muralla, cada sitio protegido existe porque cincuenta naciones demostraron que hay cosas por las que vale la pena mover montañas.

Moraleja de la historia

Cuando la humanidad se une más allá de sus diferencias para proteger lo que de verdad importa, hasta las montañas se mueven.

Personajes

U
UNESCO
G
Gamal Abdel Nasser
V
VBB Engineering (Sweden)
I
International community of 50 nations

Fuente

Desroches-Noblecourt, C. et al. The Rescue of Abu Simbel. UNESCO, 1968; Säve-Söderbergh, T. Temples and Tombs of Ancient Nubia. Thames & Hudson, 1987