En el año 260, Roma sufrió la mayor humillación de sus ochocientos años de historia. El emperador Valeriano marchó al este para enfrentarse a Shapur I, rey de Persia, y lo perdió todo. No solo la batalla: se perdió a sí mismo. Fue capturado vivo cerca de Edesa, en la actual Turquía -- el único emperador romano reinante jamás hecho prisionero por un enemigo extranjero. Los persas, según cuentan, lo usaban como escalón para montar a caballo. La mitad oriental de Roma quedaba abierta de par en par.

The place
Palmyra
El león del desierto que salvó Roma
Cuando Persia capturó vivo al emperador de Roma, un príncipe árabe de Palmira marchó hasta las puertas de la capital persa -- y el imperio que salvó acabó destruyendo su ciudad
Moraleja de la historia
“El hombre que salva el imperio no siempre es el emperador -- a veces es el príncipe del desierto cuyo nombre está escrito en un alfabeto que Roma no sabe leer. Y la recompensa por salvar un imperio es que ese mismo imperio destruya tu ciudad en cuanto deja de necesitarte.”
Personajes
Fuente
Historia Augusta, 'Life of Gallienus' and 'The Thirty Pretenders'; Zosimus, New History; Peter the Patrician, fragments; Shapur I, Res Gestae Divi Saporis (SKZ inscription, Naqsh-e Rostam); Lactantius, De Mortibus Persecutorum; Fergus Millar, The Roman Near East; Dodgeon and Lieu, The Roman Eastern Frontier and the Persian Wars (AD 226-363); Watson, Alaric, Aurelian and the Third Century