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Coronas y Conquistas·3/3·3
Photograph of Thermopylae - The Hot Gates

The place

Thermopylae - The Hot Gates

Molón Labe — Ven y tómatelas

Las dos palabras que definieron la resistencia para siempre

480 a.C.Thermopylae - The Hot Gates

En el verano del 480 a.C., el rey persa Jerjes marchaba hacia Grecia con el ejército más grande que el mundo había visto. Se dice que eran tantos soldados que, cuando se detenían a beber, secaban ríos enteros. En un estrecho paso de montaña llamado las Termópilas, un puñado de griegos decidió plantarse en su camino. Al frente estaba Leónidas, rey de Esparta, con trescientos de sus mejores guerreros.

Jerjes, que gobernaba un imperio que iba desde Egipto hasta la India, no entendía por qué alguien resistiría. Envió un mensajero al campamento griego con una oferta que él consideraba generosa: si entregaban las armas y se sometían, recibirían tierras fértiles y serían aliados del Gran Rey. Resistir era absurdo. Rendirse era lo sensato.

El mensajero encontró a Leónidas sentado frente a su tienda, comiendo un plato de caldo negro, la famosa sopa espartana tan amarga que otros griegos bromeaban diciendo que explicaba por qué los espartanos preferían morir antes que seguir comiendo. El mensajero soltó su discurso con toda la pompa del imperio persa. Leónidas apenas levantó la mirada.

Su respuesta fueron dos palabras que llevan resonando dos mil quinientos años: "Molón Labe". Ven y tómatelas. Así, sin más. Hay un dicho que dice que no se rinde quien pelea, pero Leónidas fue más allá: no se rinde quien ya ha decidido cómo quiere morir.

Para un espartano, entregar las armas no era solo rendirse. Era dejar de existir. El escudo llevaba grabada la lambda de Lacedemonia, su patria. Las madres espartanas despedían a sus hijos con una frase que helaba la sangre: "Vuelve con tu escudo o sobre él". O vuelves victorioso, o vuelves muerto. No había término medio.

Jerjes se rió cuando escuchó la respuesta. Ordenó a sus generales que prepararan el ataque. Pero no entendía lo que tenía delante. No eran simples soldados defendiendo una montaña. Eran hombres entrenados desde los siete años para un único propósito: morir con gloria en combate. Y Leónidas acababa de regalarles esa oportunidad.

El mensajero volvió con la respuesta. El Gran Rey, al que millones adoraban como un dios, se quedó sentado en su tienda dorada y, quizá por primera vez en su vida, sintió algo parecido a la duda. Dos palabras pronunciadas por un hombre comiendo sopa le habían hecho lo que un millón de enemigos no pudo: hacerle dudar.

"Molón Labe" se convirtió en uno de los gritos de guerra más famosos de la historia. Los griegos lo usaron en su lucha por la independencia en los años 1820. Hoy está grabado en monumentos y lo usan ejércitos de todo el mundo. En dos palabras, Leónidas resumió lo que significa resistir: puedes venir a por lo que quieras, pero cada centímetro te va a costar sangre.

Moraleja de la historia

La verdadera resistencia no necesita discursos. Dos palabras pueden cargar el peso de toda una civilización cuando las dice alguien dispuesto a morir por ellas.

Personajes

E
El rey Leónidas
E
El mensajero de Jerjes
L
Los 300 espartanos

Fuente

Plutarch's Sayings of the Spartans (Leonidas 11), Herodotus's Histories (Book 7)